Prepárate para caminar entre dinosaurios, descubrir minerales con nombres imposibles y quedarte embobado admirando las maravillas del planeta. Hoy te traemos una guía para visitar el Museo de Historia Natural en 2026, pensada para que disfrutes al máximo de la experiencia. Eso sí, lleva zapatos cómodos, porque hay mucho por ver y el tiempo se pasa volando.
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Si estás planeando un viaje a Londres, no puede faltar una visita a este museo, uno de los más queridos por locales y turistas. Es perfecto para un día de lluvia o para cuando te apetece hacer un plan tranquilo pero emocionante. Además, es gratis, así que podrás reservar esas libras para un fish & chips al salir. ¡Plan perfecto!
Historia del Museo de Historia Natural
¿Os acordáis de nuestro artículo sobre el Museo Británico? En él os hablábamos de un personaje histórico, ciertamente poco conocido, sin el cual no hubiera sido posible que hoy existieran estos dos grandes museos, ni tampoco la British Library. O, al menos, no como los conocemos hoy en día. Estamos hablando de Sir Hans Sloane.

Este médico y naturalista irlandés era un fanático del coleccionismo de toda clase de artefactos históricos, animales, plantas, minerales, libros… y casi todo lo que caía en sus manos. Cuando falleció en 1753 dejó en herencia al Gobierno Británico más de 200.000 objetos de todo tipo que se guardaron en la mansión Montagu House, en Bloomsbury. ¿Te imaginas a la pobre persona que tuvo que hacer el inventario?
¿Sabías qué…
…la mayor contribución para la humanidad de Hans Sloane no fue la enorme colección que dio paso a estos dos museos y la librería? A él se le atribuye la invención del chocolate con leche.
A comienzos del siglo XIX muchos de los objetos habían sido expoliados, vendidos e incluso se llevaron a cabo cremaciones periódicas porque algunos especímenes se descomponían al no tener la capacidad de conservarlos adecuadamente. Un ejemplo: el informe anual de inventario de 1833 informó que, de los 5500 insectos del catálogo original de Sloane, ya no quedaba ninguno.

El edificio actual
Gracias al paleontólogo Richard Owen, se inició un proceso más serio de conservación de la colección. Owen fue nombrado «superintendente de los departamentos de historia natural del Museo Británico». Se dio cuenta de que los departamentos de historia natural se iban a perder si no tenían un espacio propio. De este modo, en 1864 se compraron los terrenos en South Kensington y se inició el concurso para diseñar el nuevo edificio, el cual se terminó de construir en 1880.

Finalmente, el Museo de Historia Natural abrió sus puertas el 18 de abril de 1881. A partir de ahí no ha habido grandes cambios estructurales, excepto las reparaciones por los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial. Pero sí que han aumentado constantemente las adquisiciones de nuevos ejemplares para las colecciones que vemos hoy en día.

Las zonas del Museo de Historia Natural
Las salas del Museo de Historia Natural se organizan en cuatro zonas de distintos colores: naranja, azul, verde y roja. Recorrerlas nos permite comprender la historia del planeta Tierra ya que están unidas por una misma idea, ayudarnos a entender cómo funciona el mundo que habitamos y cuál es nuestro lugar en el universo. Ahora bien, cada sección se centra en una temática diferente y, por eso, al recorrer el museo, tendrás la sensación de que cada color te cuenta un capítulo diferente de la gran historia de nuestro mundo.

Así, en la zona azul descubrirás cómo ha sido la evolución de la vida en la Tierra desde la época de los dinosaurios, mientras que la zona verde está dedicada a los fósiles y animales de todo tipo. En la zona roja te espera la historia de nuestro planeta vista desde sus fenómenos geológicos, como terremotos y volcanes. Por último, en la zona naranja, podrás aprender del trabajo de los científicos en el laboratorio y pasear por el jardín del museo.
Hemos hecho un breve repaso al diseño del museo, sí, pero la historia de la evolución no se puede contar en un único párrafo. Y es que cada zona tiene su propio estilo, su propia personalidad y, por supuesto, sus propios tesoros. ¿Te animas a descubrirlas con nosotros?

La zona azul es probablemente la más popular del museo y no es difícil entender por qué. Aquí es donde empiezan la mayoría de las visitas, justo a la izquierda del impresionante Hintze Hall. Si te fascinan los dinosaurios o siempre has soñado con ver una ballena azul de cerca, este es tu sitio.

La galería de los fósiles de dinosaurios es una de las grandes estrellas para los turistas. Nada más entrar, el primer plato fuerte es el Tyrannosaurus rex animatrónico. Es un Tyrannosaurus que se mueve, ruge y que deja con la boca abierta a peques y adultos por igual. Se trata de una de las zonas más visitadas del museo, así que es mejor que vayas temprano si quieres evitar aglomeraciones. Alrededor de este espectacular dinosaurio animado podrás encontrar fósiles originales que nos cuentan cómo eran estas desconocidas y gigantescas criaturas y cómo vivían hace millones de años.

Pero el recorrido no se acaba con estos enormes ancianitos, sino que continúa mostrándonos otras especies igualmente fascinantes: verás mamuts lanudos, tigres dientes de sable y un sinfín de animales actuales y extintos. La galería de mamíferos es una de las salas más impresionantes del museo. En ella puedes pasear entre réplicas de los grandes mamíferos terrestres y marinos. ¡Te va a alucinar la réplica a tamaño real de una ballena azul que cuelga del techo! Pasar por debajo es toda una experiencia.

También hay salas dedicadas a peces, reptiles, anfibios y otra fauna marina. Y, si te apetece algo más tranquilo, puedes pasar por la galería de Images of Nature, donde arte y ciencia se dan la mano a través de ilustraciones, fotografías y dibujos.

Los imprescindibles de la zona azul:
Aunque no contiene Tyrannosaurus rex ni enormes ballenas, la zona verde te atrapará desde el primer momento porque invita a mirar el mundo con otros ojos y a apreciar cada detalle. Esta parte del museo se centra en los animales más pequeños y permite descubrir el planeta en otra escala.

En esta sección encontrarás una enorme colección de insectos: mariposas, escarabajos, arañas y todo tipo de bichitos de lo más curioso y aterrador. También puedes dejar volar tu imaginación en el fascinante reino de las aves, con fósiles y modelos que representan desde los pajaritos más comunes hasta las especies más exóticas e incluso extintas.

Otra parte de lo más interesante es la de los fósiles marinos, en donde encontrarás criaturas que habitaron la profundidad de los océanos hace millones de años.
Por último, esta zona acoge exposiciones temporales, como la famosa Wildlife Photographer of the Year, con fotos que capturan momentos únicos de la naturaleza en todo el mundo.
Ya ves que, algunas veces, lo más pequeño es en realidad lo más grande.

Los imprescindibles de la zona verde:

La zona roja es el lugar perfecto para descubrir cómo funciona el interior de la Tierra. Tendrás la sensación de estar colándote en las entrañas del planeta para contemplar la energía que mueve su corazón. Aquí se encuentran las respuestas a muchas de las grandes preguntas geológicas: cómo surgió la tierra, cómo se formaron los continentes, cómo nacen los volcanes o cómo se producen los terremotos. Un viaje al centro de la Tierra digno del mismísimo Julio Verne.

El acceso a la zona roja se realiza a través del Earth Hall, donde encontrarás otra de las grandes atracciones del museo: una enorme escalera mecánica que atraviesa una gigantesca esfera roja y luminosa y que te hará sentir como si estuvieras atravesando el núcleo del planeta.
La sala de terremotos y volcanes merece también una visita pausada, no solo por la cantidad de información y explicaciones que ofrece, sino porque en ella podrás subirte a una plataforma que simula un terremoto real. Se trata de una réplica del terremoto de Kobe (Japón) de 1995 en la que sentirás el ruido, las vibraciones y cómo el suelo se mueve bajo tus pies (aunque con total seguridad).

¡La sala de minerales y gemas es espectacular! Está repleta de vitrinas de cristal que le confieren un aspecto antiguo y misterioso y que contienen infinidad de piedras preciosas, diamantes, extraños minerales e incluso meteoritos. Es como entrar en un joyero gigantesco en donde cada gema deslumbra más que la anterior, aunque eso sí, todo en “versión científica“.
¿Sabías qué…
…en la sección de meteoritos puedes ver algunos de los ejemplos de roca espacial documentados? Por ejemplo, el famoso meteorito del Wold Cottage, que cayó en Inglaterra en 1795 y que demostró que los meteoritos provienen del espacio.
Los imprescindibles de la zona roja:

La zona naranja es la parte más tranquila del museo. Es como asomarse al backstage de un concierto o a las bambalinas de un teatro y ofrece una oportunidad única de ver cómo funciona la ciencia desde dentro. Aquí encontrarás laboratorios, colecciones científicas y hasta un jardín salvaje en pleno centro de Londres.

Sin lugar a dudas, la estrella de esta zona es el Darwin Center, un edificio moderno con forma de capullo gigante (literalmente, lo llaman The Cocoon). Dentro, los científicos trabajan estudiando miles de muestras recogidas durante décadas: insectos, plantas, peces… Aquí puedes ver cómo se catalogan, analizan y almacenan estos especímenes y comprender mejor el trabajo de los investigadores. ¡Pura ciencia en acción!

Entre las piezas más famosas de esta zona encontrarás a Archie, un calamar gigante conservado en alcohol que mide más de 8 metros. Es uno de los pocos ejemplares de calamar gigante que se han encontrado en el mundo y la verdad es que su tamaño impresiona. ¡Nada que envidiar al mismísimo Kraken!
Además, dentro de la zona naranja está el Wildlife Garden, un pequeño jardín urbano que recrea diferentes hábitats de la zona: prados, bosques, setos… Es el lugar perfecto para tomarte un descanso entre helechos y flores silvestres. Ahora, gracias al proyecto Urban Nature Project, están ampliando esta parte del museo para concienciar sobre cómo proteger la naturaleza en las ciudades.

Los imprescindibles de la zona naranja:

South Kensington. Mucho más que el Museo de Historia Natural
Como ves, visitar el Museo de Historia Natural de Londres es un plan perfecto para descubrir, aprender y, sobre todo, disfrutar. Y es que este museo va mucho más allá de ver esqueletos de dinosaurios o colecciones de piedras preciosas. Constituye una experiencia para los sentidos que, sin duda, te sorprenderá.

Pero, si te has quedado con ganas de más, no te preocupes. El barrio de South Kensington es el lugar perfecto para seguir explorando. Justo al lado del Museo de Historia Natural se encuentra el Museo de Ciencias, en donde podrás aprender sobre ciencia, tecnología e incluso la exploración espacial. Otro museo que está en la zona es el Museo Victoria & Albert, que alberga una impresionante colección de arte. Ambos son gratuitos y muy interesantes. Aunque si lo que deseas es una visita pausada, te recomendamos que les dediques más de un día. Otra opción es completar tu visita al Museo de Historia Natural con un paseo por los Kensington Gardens y Hyde Park. ¡Puedes hacer un picnic en el parque después de la visita al museo!

¿Has visitado ya el Museo de Historia Natural de Londres? ¿Cuál crees que es tu lista de imprescindibles? ¿Echas en falta algún dinosaurio, meteorito, mamífero o animal extinto? Cuéntanos tu experiencia 👇 en este gran museo que nunca defrauda por su gran variedad de colecciones y objetos curiosos que nos hacen viajar al pasado del planeta.

































2 comentarios. Dejar nuevo
Elena de mi corazón ❤️ cómo agradecer tanta dedicación y calidez! Tus vlogs me acompañan cada día. Me hace bien escucharte! Los quiero mucho! Los apapacho en mis pensamientos cada día! (Apapacho: abracito cálido y amoroso) En marzo vamos a UK, siguiendo tus consejos y rutas, sos parte importante de nuestro sueño! Gracias, gracias por mil !!
¡Hola Mónica! ¡Eres un amor! Muchas gracias de corazón