Los 5 lugares desconocidos de Japón que no te puedes perder

Descubre 5 joyas ocultas de Japón que debes visitar

Los 5 lugares desconocidos de Japón que no te puedes perder
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Viajar a Asia es de por sí una experiencia cultural y mística diferente a todo, pero ¿te imaginas si, además, visitas alguno de estos 5 lugares desconocidos de Japón?

Desde templos centenarios hasta parques naturales, en Japón puedes estar toda una vida viendo cosas increíbles que parecen no tener fin. A nosotros aún nos queda mucho por recorrer de este precioso país, y esperamos poder seguir compartiendo con todos vosotros nuestras vivencias. Es por esto que queremos mostraros algunos de los lugares más impresionantes y menos conocidos que hemos visitado y que os recomendados que visitéis en vuestro viaje a Japón.

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Ine no Funaya, una bahía de postal

Si os gustan los pueblecitos costeros tradicionales, no podéis dejar de visitar la bahía de Ine, perteneciente a la prefectura de Kioto. Está situado al norte de esta gran ciudad, a unas dos horas en coche. Se trata, además, de un lugar que cuenta con una protección especial del gobierno nipón para la preservación histórica de edificios tradicionales, lo que supone una garantía de autenticidad de la tradición japonesa.

El pueblecito se encuentra en una preciosa bahía protegida por montañas de los vientos del norte provenientes del Mar de Japón, lo que hace que sus aguas sean super tranquilas todo el año. Además, en la entrada de la bahía hay dos pequeñas islas que dibujan un paisaje de postal y proporcionan una protección extra, como si de un rompeolas se tratase.

La bahía de Ine lleva siendo habitada al menos desde el siglo VI, ocupando la ladera de la montaña y obligando a sus habitantes a descender hasta la playa para los trabajos de pesca. Además, la dificultad del terreno obligó a la construcción de almacenes para el cuidado y conservación de pequeñas embarcaciones y aparejos de pesca. Estos almacenes fueron los precursores de la ocupación costera que, a lo largo de los siglos, ha ido creciendo y descendiendo la montaña hasta lo que conocemos hoy en día.

Funaya en la actualidad

Actualmente la palabra “funaya” hace referencia al tipo de vivienda que podemos encontrar en Ine. Son pequeñas casitas de madera de dos o tres plantas en las que la primera se utiliza como parking de embarcaciones, mientras que las superiores son los espacios habitables.

Las calles y carreteras fueron ampliadas respecto a las originales. Estas, tenían el espacio justo para el tránsito de personas, ya que las funayas actuaban como almacenes y no como viviendas.

Visitar Ine no Funaya es como viajar en el tiempo, y es una excursión preciosa de un día que puedes realizar cómodamente desde Kioto. Pasea por sus calles, disfruta de vistas increíbles de las funayas o haz un tour en barco por la bahía. Hagas lo que hagas, no te defraudará.

Ine no Funaya

Gero. Los Alpes de Japón.

La pequeña ciudad de Gero, en la prefectura de Gifu, es un lugar mágico desde donde podrás contemplar los famosos Alpes japoneses. La ciudad grande más cercana es Nagoya, desde donde se tarda aproximadamente unas dos horas, mientras que desde Tokio son unas cuatro y media. Un poco largo, por las carreteras de montaña, ¡pero el destino merece la pena!

Se trata de un lugar perfecto si eres un amante de la naturaleza o el esquí. La principal fuente de riqueza de Gero es el turismo, pero también es famoso en todo el país por sus onsen, los cuales son conocidos desde el siglo VIII, durante el Período Nara. Las aguas termales de Gero constituyen una experiencia única de relax y bienestar que no puedes perderte, al igual que los baños de pies, ideales para tomarse un pequeño respiro. Puedes conocer más sobre los baños japoneses en este post sobre las costumbres sociales en Japón.

Si además de aprovechar el descanso proporcionado por sus aguas, deseas zambullirte en las tradiciones locales, puedes visitar el único teatro de sombras permanente de Japón, el Teatro de Sombras Shirasagiza y sumergirte de lleno en sus antiguas leyendas y en la delicadeza de sus representaciones.

Y, si dispones de más tiempo, también puedes visitar el Gero Onsen Gasshō-Mura, un museo al aire libre en donde se conservan diez casas tradicionales con techo de paja (conocidas como gassho-zukuri) que fueron trasladadas hasta este lugar para recrear la vida en un antiguo pueblo de montaña.

Ohara, un remanso de paz a un paso de Kioto

Ohara es una zona rural al norte de Kioto, ideal para tomarse un descanso y conectar con el Japón más ancestral. Si buscas pasar un día lejos de la saturación y la agitación de la gran ciudad, no te puedes perder este lugar que parece suspendido en el tiempo. Es muy fácil llegar a Ohara en transporte público desde el centro de Kioto y, de hecho, el bus directo tarda tan solo 40 minutos.

En este idílico rincón de Japón encontrarás calles llenas de encanto, casitas tradicionales, terrenos de cultivo y pequeñas tiendas en las que comprar productos locales o artesanías.

Los templos son otro de los principales atractivos de Ohara. El templo de Raigō-in fue fundado en el siglo IX y reconstruido en el año 1109, luego de años de abandono. Sus escaleras cubiertas de musgo, su estructura de madera y su entorno natural convierten a Raigō-in en un auténtico remanso de paz. Además, se encuentra cerca de la preciosa cascada Otonashi.

Otro de los templos principales de la zona es Sanzen-In, que destaca por sus cuidados jardines. Aquí podrás encontrar estanques rocosos, fuentes con caños de bambú y, en definitiva, la apacible sencillez de los evocadores jardines japoneses. Una imagen de cuento que te dejará sin palabras. Aunque en Ohara hay otros templos, ¡este es sin duda uno de nuestros favoritos!

Si quieres saber más sobre las artesanías tradicionales, la historia de los templos o lugares para comer, te recomendamos que visites este vídeo en donde te contamos nuestra visita a este lugar, digno de la princesa Mononoke. Eso sí, ¡prepárate para subir escaleras!

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Ryogoku, el barrio del sumo

¡Estamos en el barrio del sumo! Así es como se conoce popularmente a Ryogoku, una zona de Tokio famosa por su estrecha vinculación con este deporte. Y es que el edificio más emblemático de este barrio es el Ryogoku Kokugikan, también conocido como Salón del Sumo, una especie de estadio dedicado a este deporte donde se celebran torneos en los meses de enero, mayo y septiembre. Además, el Ryogoku Kokugikan cuenta con un pequeño Museo del Sumo en donde podrás aprender más sobre este tipo de lucha.

El sumo es el deporte nacional de Japón, por lo que las entradas para ver este espectáculo, que tiene mucho de ceremonia ritual, están especialmente cotizadas. Pero, incluso si no consigues entradas o si visitas Ryogoku fuera de temporada, es posible que te cruces con alguno de los luchadores, también conocidos como rikishi o sumotori.

El barrio de Ryogoku alberga distintos heya, escuelas de lucha en donde los luchadores entrenan sus habilidades. La mayoría viven en los heya desde la adolescencia, edad en la que es habitual iniciarse en este deporte.

La vida en un heya implica grandes dosis de disciplina y sacrificio. Entre las tareas de los luchadores está la limpieza y la preparación de las comidas. Estas obligaciones están determinadas por el rango que posea cada uno de los habitantes de la heya. Así, los luchadores de categorías inferiores son los encargados de cocinar el tradicional chanko-nabe.

Se trata de un guiso elaborado con pescados, carnes y verduras que constituye el plato típico del sumo por su aporte calórico. Y no hace falta que seas un luchador para probarlo: en Ryogoku existen muchos restaurantes especializados en esta receta tradicional.

Si no coincides con un torneo siempre puedes ver un entrenamiento de sumo.

Para completar tu visita a Ryogoku, puedes visitar otros dos museos: el Museo de las Espadas y el Museo Edo-Tokio.

Recientemente visitamos el Museo de Hokusai y es una belleza. Seguro que has visto algunas de sus famosas “olas” más de una vez.

Ryogoku

Rakusai: el sonido de un bosque de bambú

Situada al suroeste de Kioto y a unos cuarenta y cinco minutos de distancia desde el centro de la ciudad, se encuentra el área de Rakusai, al sur de Arashiyama. Zona rural, de tradición agrícola, este lugar es perfecto para huir de las aglomeraciones y disfrutar del Japón más auténtico.

Y es que en Rakusai encontramos uno de los bosques de bambú más bonitos y tranquilos de Kioto. Se trata de una alternativa perfecta al bosque de bambú de Arashiyama porque es más desconocido y, por tanto, menos turístico. De hecho, como puedes comprobar en nuestro vídeo, ¡pudimos visitarlo prácticamente solos! Como ves, se trata de un parque pequeño, pero muy acogedor en donde podrás aprender más sobre el bambú visitando su museo y disfrutar del sonido de las cañas y de una inmersión total en la paz del ambiente.

Rakusai

Más allá de las ciudades de Tokio, Osaka o Kioto, Japón es un país que esconde muchas sorpresas. Sus espacios naturales, sus singularidades culturales y su tradición milenaria propician que cada nueva visita sea un motivo de asombro. Y tú, ¿ya has visitado alguno de estos cinco lugares tan especiales de Japón? ¿Nos recomiendas algún otro?

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